Necesidad de un Código de Ética para el Periodismo Deportivo.

 
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Estimados amigos:

El domingo 17 de diciembre de 2007, el diario El Comercio publicó una nota periodística sobre el campeonato nacional de Arequipa (sector izquierda inferior de la página) que podrán encontrar entre los adjuntos al presente.

El suscrito consideró conveniente rectificar dicha información en los términos que aparecen en el archivo denominado Carta Notarial. Dicha carta notarial no ha sido atendida conforme a Ley, por lo que vamos a comentarla en los términos que siguen a continuación. Sobre este punto en concreto, debemos poner en conocimiento de ustedes que nuestra carta notarial anterior al mismo diario, hace algún tiempo, dio origen a una llamada por teléfono de una persona de control interno de dicha empresa periodística, lo que no ha ocurrido en la presente ocasión.

He revisado cuidadosamente el presente correo y he tratado de hacerlo más corto. Pido disculpas por no haberlo logrado. Creo que la complejidad del tema ha influido en contra de mi propósito.

Para qué sirven los Códigos de Conducta

Diariamente tomamos decisiones sin haber meditado lo suficiente sobre “todas” sus consecuencias; ni mucho menos, haber tenido en cuenta los puntos de vista de aquellos que son afectados por las mismas. Este apresurado comportamiento tiene su origen en una presión por ser efectivos en el corto plazo y/o conseguir utilidades rápidas sin importar mucho las futuras consecuencias.

Sin embargo, esas decisiones tienen efectos y consecuencias que no son percibidos a primera vista. Es decir que, de haber existido un momento de mayor meditación, nos habríamos dado cuenta que hay efectos colaterales no considerados, disminuyendo el valor de la decisión adoptada. Por lo tanto, se trata de introducir criterios y políticas que permitan hacer un mejor balance, que tenga en cuenta “todos los efectos” de nuestras decisiones y no solo aquellos que aparecen de un análisis superficial o incompleto.

Estas consideraciones, para hacer obligatorio un análisis más profundo de las decisiones que se toman, tienen muchísima importancia cuando se trata de un ente, un gremio o un sector de gran influencia para la sociedad y así conseguir que marche segura, solidaria y colaboradora por caminos de Paz y Buena Voluntad.

Algunos ejemplos de ámbitos para los Códigos de Conducta

Primer caso

La Unión de Cervecerías Peruanas Backus y Johnston SAA y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Pisco han acordado un Código de Autorregulación de Comunicación Comercial a favor del consumo responsable y apropiado del alcohol (se adjunta archivo).

Este código surge gracias a una profundización del estudio de sus decisiones para impulsar el consumo de sus productos. Mediante este código, ponen atención a un sinnúmero de factores que son tocados e influenciados por sus decisiones. Analizan los posibles efectos negativos y tratan de evitar consecuencias no deseadas. Se trata de un problema de conciencia y no de un asunto penal o judicial. No solo se trata de accidentes de tránsito. Como se puede deducir de la lectura del mencionado código, se trata también de la salud social, de la formación de la nacionalidad, entre otros factores importantes por si solos.

Segundo caso

Los códigos de conducta no siempre son bien comprendidos. Un caso que ilustra este punto es el programa “Tolerancia Cero” del Ministerio de Transporte, donde no se tienen claros los objetivos que se persiguen y los medios para conseguirlos. Hay confusión sobre los beneficios que se pretenden conseguir y los efectos negativos que se tratan de evitar. No hay una conexión clara entre todos estos factores o elementos. No hay conciencia de cuál es el mecanismo que se trata de activar. Ni siquiera los usuarios, supuestos beneficiarios de dicho programa, lo han defendido. Más bien, se han sentido perjudicados.

Tercer caso

Otro caso que puede ayudar a ilustrar la preparación de un Código de Conducta para el Periodismo Deportivo, es el de la industria alimentaria. El poblador peruano está mal alimentado, al igual que el norteamericano, el inglés y muchos más en otras zonas geográficas.

Existe bibliografía reciente sobre esta materia a la cual me remito. Solo quisiera decir que en nuestro país no se le da la debida atención a alimentos como la quinua, kiwicha, cañihua, maca, avena, trigo, choclo, maíz morado, camote, linaza, chancaca (panela), cuy, menestras, vegetales, frutas, etc. todo lo cual puede ser fácilmente adquirido a precios razonables en estado natural; cuando en países desarrollados, los mismos productos, pueden alcanzar precios prohibitivos.

Sin embargo, vemos cómo se invierten fuertes sumas en promocionar alimentos procesados sin que se difundan con claridad sus inseguras consecuencias sobre el metabolismo de las personas, frente a la alternativa de una alimentación natural. La dificultad que visualizo, en este caso, es que las partes no están debidamente identificadas, por lo que es difícil generar un código de conducta.

Alcances de un Código de Conducta para el Periodismo Deportivo

Preexistencia de las partes

Nuestros argumentos tienen base en el mundo real del periodismo deportivo, diría que el limeño. Lejos está de tener un fundamento ideológico, que pueda disminuir su validez.

Hasta hace poco, existía una clara alianza implícita entre los grandes patrocinadores, el periodismo y dirigentes u otros actores del mundo deportivo, inclinada a favorecer la informalidad en el deporte. Este entendimiento surge por que, durante muchos años, el Estado se despreocupó por la marcha del deporte, o intentó mal utilizarlo, creándose un vacío que fue llenado por una relación fluida entre las mencionadas partes.

Con el correr del tiempo, esta relación terminó por consolidarse, surgiendo lo que podríamos denominar “intereses creados”. Esta alianza se orientó a obtener provecho propio en el corto plazo, desinformando (ver un botón de muestra en la nota aparecida en el diario El Comercio de fecha 22 de febrero de 2005 que se adjunta en archivo), y hasta combatiendo, a quienes trabajaban con otra perspectiva más adecuada a las características de nuestra actividad.

Por lo tanto, este comportamiento debía ser reemplazado por otro que se muestre más de acuerdo con aquellos necesarios esfuerzos de largo plazo. Así lo comprende el Estado cuando promulga una nueva Ley del Deporte en la cual se contempla las elecciones como método para renovar las Juntas Directivas de la Federaciones Nacionales. Lo que no significa que el cambio de actitud se haya dado parejo y de inmediato a lo largo de toda la organización pública.

En la práctica, la introducción de este nuevo esquema ha tenido mucha resistencia, como lo prueban los recortes periodísticos que adjuntamos, a los que debemos agregar aquellos conteniendo ataques a la Vuelta al Perú organizada por la FDPC en febrero de 2007 (por favor, no confundir con la Vuelta de la Peruanidad organizada por Víctor Castro), todo lo cual configura un injustificado intento por desmerecer un sistema que trae beneficios al deporte nacional y rompe esquemas que nos condenaban a permanecer como perdedores deportivos, en favor de unos pocos ganadores económicos. No puedo resistir la tentación de comparar a estas personas, con un mendigo que se ha apoderado de una esquina muy transitada y se opone, con todos los medios a su alcance, a la construcción de un paso a desnivel que beneficie a la gran mayoría.

Los cambios no se han producido solo en la Ley. Ahora tenemos a un Backus, en poder de nuevos accionistas, que ha reorientado su apoyo hacia una actividad más formal. Pero estos cambios no son suficientes. Todavía se están produciendo daños que no pueden ser equilibrados, como ha quedado demostrado líneas arriba. Es en el periodismo donde hacen falta verdaderas decisiones. Se dice que la prensa es el “cuarto poder” del Estado. Pero también se le puede atribuir la calidad de “mi propiedad privada”, con lo que no resuelve su contradicción de usar caprichosamente su poder, cayendo en el peligro de incurrir en un doble patrón de comportamiento, tal como hemos comprobado con las notas periodísticas reproducidas. Los directores de los periódicos tienen un claro dominio de los hechos, por lo que no pueden eludir la obligación de rectificar la marcha de sus organizaciones, hacia un elemental principio de respeto por la verdad, clara y sistemáticamente violentado por sus empleados.

Entre quienes deben participar en la preparación del reclamado código de conducta, además de los grandes patrocinadores y los medios periodísticos, debemos incluir también al Estado representado por el Instituto Peruano del Deporte. Creemos que estas partes deben reunirse con el fin de responderse la siguiente pregunta: ¿Qué podemos hacer para mejorar el ambiente en que se desarrolla nuestro deporte?, y sustituir el actual sistema que entorpece toda señal de progreso.

Temas a considerar en el Código de Etica

En el periodismo existe una práctica que si se cambiara, podría traer mucho beneficio para el deporte peruano. Se trata de hacer exponer al público las camisetas de los deportistas en las cuales aparecen los nombres de sus patrocinadores. Es conocido que existe la política de vetar esta publicidad indirecta y se llega al caso de manipular las imágenes con el fin de suprimir los logotipos de los patrocinadores.

En las notas periodísticas reseñadas, encontramos redacciones que ignoran los códigos de ética existentes en las organizaciones deportivas. Creemos que debe establecerse una política de respetar los códigos existentes en salvaguarda de la honra de las personas y las organizaciones, ya que de otra forma solo se consigue detener la marcha institucional. Debe existir una forma para presentar los hechos de interés de la sociedad. Ese es el reto de quienes asuman la responsabilidad de preparar los proyectos para conseguir soluciones equilibradas a la necesidad de mantener una opinión pública informada. Adjuntamos los códigos existentes en nuestro deporte.

Las actividades informales son una competencia desleal para las formales. Es equivalente a una evasión de impuestos. Por lo tanto, los medios periodísticos deberían impulsar los programas formativos adecuadamente concebidos y abstenerse de promocionar eventos que no se alineen con la Ley.

Conclusiones y Recomendaciones

Los grandes patrocinadores, los medios periodísticos y el IPD deberían reunirse para discutir las medidas que pueden tomar para impulsar el deporte nacional.

Las partes deben acordar un Código de Etica para el Periodismo Deportivo que considere los temas propuestos.

Tenemos información que el IPD está considerando apoyar un programa deportivo en la TV nacional. Estimamos que este programa debe darse, bajo el compromiso previo y publicitado de respetar y promocionar las camisetas que luzcan los deportistas. También opinamos que debe orientarse a promocionar preferente y honorablemente los deportes que no tienen recursos económicos para repartir. Creemos que dicho programa debe ser considerado como legítimo en función de la declaración del deporte como de interés nacional conforme la Ley N° 28036.

Reiterándoles mis buenos deseos para que, en este año 2008 que recién se inicia, nuestro deporte cobre la actividad institucional que se merece, me despido.

Muy sinceramente,

Franklin

 
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